Almas Malditas !!!




Yo siento por la luz un amor de salvaje.
Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge.
¿No será cada lumbre un cáliz que recoge el calor de las almas que pasan en su viaje?
Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas, lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rijas: espíritu de rosas.
Yo respeto y adoro la luz como si fuera una cosa que vive, que siente que medita, un ser que nos contempla transformado en hoguera.
Así, cuando yo muera he de ser a tu lado una pequeña llama de dulzura infinita para tus largas noches de amante desolado.